Las ventajas de tener menos días de clases a la semana

¿Qué pasaría si los niños solo fueran a clases de lunes a jueves? De acuerdo a casos recientes, y análisis de la comunidad científica, los fines de semana largos benefician no solo la vida familiar, sino que podrían ayudar a salvar el mundo

Los fines de semana de tres días suponen más tiempo para pasar con la familia o los amigos, para salir y explorar el mundo, y para relajarse de las presiones de la vida laboral. Si tuviésemos un fin de semana de tres días cada semana, en lugar de tenerlo solo de vez en cuando a lo largo del año, además de las posibilidades para el tiempo libre, los fines de semana de tres días pueden ser también uno de los pasos más sencillos que tenemos la posibilidad de dar para reducir radicalmente nuestro impacto ambiental y para preparar nuestra economía para el futuro.

La reducción del número de horas de trabajo suele estar relacionada con una reducción notable del consumo de energía, como sostienen los economistas David Rosnick y Mark Weisbrot. Efectivamente, con que los estadounidenses, por ejemplo, mantuviesen los niveles de horas de trabajo europeos, se calcula que reducirían un 20% el consumo de energía y, en consecuencia, las emisiones de carbono.

Con una semana de cuatro días se podrían evitar un enorme número de desplazamientos a y desde el trabajo, así como el gasto de energía de los lugares de trabajo en funcionamiento. En un momento en que necesitamos reducir a gran escala las emisiones de carbono, implantar un fin de semana de tres días podría ser la manera más simple y elegante de hacer que nuestra economía fuese más respetuosa con el medio ambiente.

Trabajar menos mejoraría el esquivo equilibrio entre vida laboral y familiar, y nos ayudaría a recuperar nuestra salud mental y el bienestar físico. Asimismo, nos permitiría tener más tiempo para dedicarnos a actividades sociales, cuidar de los niños y de los mayores, y relacionarnos con nuestras comunidades. Los experimentos con horarios laborales más breves en una selección de centros de trabajo realizados en Suecia en 2015 hicieron que descendiesen las enfermedades e incluso incrementaron la productividad.

Laboralmente: atraer a los mejores

En Treehouse aseguran que muchos de sus empleados tenían ofertas de Facebook y Twitter, pero decidieron que un fin de semana de tres días merecía la pena. Es decir, mientras los cinco días y las 40 horas sean el estándar, algunas empresas pueden atraer a empleados ofreciendo mejores condiciones más allá del sueldo.

Esto no sirve solo para atraer trabajadores, sino también para retenerlos. Es el objetivo de la marca de ropa japonesa Uniqlo: los empleados de algunas de sus tiendas trabajan cuatro días a la semana desde el año pasado; eso sí, manteniendo el total en 40 horas. La empresa quiere que sus trabajadores se queden con ellos durante más años (y, de paso, contrarrestar las informaciones negativas acerca de las condiciones en las fábricas de sus proveedores chinos).

También dormiríamos más: quienes trabajan menos de 40 horas duermen más y además concilian el sueño con más facilidad que quienes trabajan más de 55.

Al final se trata de recordar que las 40 horas no son un imperativo genético: hoy en día y gracias a la tecnología podríamos trabajar menos. Menos incluso de cuatro días o 32 horas a la semana, como propone Anna Coote, responsable de política social en el think tank New Economics. Según cita el New Yorker, Coote apuesta por una semana de 21 horas. Ese sería el estándar, aunque cada cual podría decidir si quiere trabajar más o menos

Coote explica que esta medida ayudaría a combatir “el exceso de trabajo, el desempleo, el consumismo, las elevadas emisiones de carbono, el bajo nivel de bienestar, las desigualdades y la falta de tiempo para vivir de una forma sostenible, preocuparse por los demás y simplemente disfrutar de la vida”.

En Elefantes Flotantes, nuestro modelo educativo será de cuatro días de clase a la semana.

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